La reencarnación, una vía a la felicidad

A través del tiempo, la reencarnación ha sido interpretada como una forma de pagar karma o como parte de un proceso evolutivo, aunque su realidad es mucho más sencilla y hasta divertida.

Sabemos a grandes rasgos que consiste en volver a nacer con diferente cuerpo, pero con la misma esencia o alma, aunque no entendemos la razón de esto que llega a parecer un sinsentido. La respuesta es muy simple: nacemos una y otra vez solamente para apreciar y aprender lo que es el planeta al que llegamos, en este caso la Tierra.

Los herederos de la sabiduría le han enseñado a la humanidad que al empezar a ver todo lo que le rodea y a conocerlo es cuando va a alcanzar esa plena realización y felicidad, que es su meta.

La vida está llena de claves que debemos comprender, y es nuestra responsabilidad buscar siempre por qué ocurren ciertas cosas. Al hacerlo y a través de ir conociendo las respuestas, nuestro espíritu gozará de la dicha que todos estamos buscando.

¿Cuántas vidas tendremos?

Dentro de muchas filosofías y religiones se maneja que existe un determinado número de existencias que los humanos tenemos. Por ejemplo, alguna señala que cada ser tiene un ciclo de más de 2 mil vidas a su disposición, mientras que otras dicen que son 108.

Tras varios años de estudio, investigación y entrenamiento con grandes Maestros de diferentes ámbitos entendí que esto no era tan difícil de comprender, pero que desgraciadamente gran parte de esta enseñanza había sido tergiversada con el paso del tiempo.

Ese es todo el propósito, nacemos para conocer todo y valorarlo al grado de alcanzar la felicidad.

Todos estamos sometidos a leyes universales, pero cuando nacemos adquirimos las leyes del planeta donde encarnemos (entre ellas la ley del karma). En el caso de la Tierra, los seres nacerán tantas veces como se requiera hasta que valoren lo que tienen y aprendan a ser felices.

Ese es todo el propósito, nacemos para conocer todo y valorarlo al grado de alcanzar la felicidad.

Los antepasados la aprovecharon

Aunque la reencarnación se resume bajo el enunciado de "nacemos para conocer y gozar lo que es la felicidad", desde los inicios de la humanidad esta esencia se fue perdiendo.

La conciencia de nuestros diversos nacimientos existía entre las primeras poblaciones del planeta, las cuales encarnaban con una capacidad muy elevada, conociendo detalles de sus vidas anteriores y hasta por qué habían nacido ahora en este lugar.

Así, podían aprovechar ese conocimiento para desarrollar justo lo que debían en esa existencia y para emplear todo su tiempo en lograr su meta.

Pero a través del tiempo se fue degenerando desde la concepción acerca de nuestro origen hasta nuestra sabiduría del corazón, con lo que se registraron nacimientos de seres sin la conciencia de quiénes eran anteriormente.

Esto es lo que ocurre desde hace siglos, así que hasta que desencarnamos es cuando llegamos a tomar conciencia de todas las verdades que no quisimos escuchar en vida. Entonces, vemos que la vida fue como un minuto, un chispazo, y nos damos cuenta de que no aprovechamos nuestra existencia como debíamos.

Por lo general, pocas personas tienen la conciencia para valorar y aprovechar el tiempo de una vida y encontrar la evolución de su alma en un solo nacimiento, de ahí que todas tengamos que nacer más de una vez.

La tergiversación sobre el karma

La parte relativa a la reencarnación que más se ha tergiversado es la del karma. Es común que se tome equivocadamente para explicar hechos provocados por los desequilibrios del planeta, como las enfermedades, las muertes y el sufrimiento de inocentes.

Cuando se habla del karma se afirma, por ejemplo, que si se nace con alguna discapacidad física es porque se está pagando por algo que se hizo en otra vida a alguien más. Pero muchos Maestros herederos de la sabiduría originaria se han empeñado en aclarar que no es así, que el karma no pasa de vida en vida.

Sí pagamos por nuestros errores, pero en la misma existencia, en la presente y todo se cierra al momento de morir.

Si actuamos de forma equivocada y caímos en cosas negativas en una vida, será en esa misma cuando se nos cobren y se nos regrese por la ley del planeta, pero no vamos a nacer para pagar eso que hicimos.

Recordemos que la energía universal es puro amor y equilibrio, por lo que nunca iba a provocar que pagáramos de una forma tan cruel algo que hicimos y no recordamos.

Al nacer somos el mismo espíritu, pero no la misma persona. Si no medimos nuestros actos por la personalidad que tuvimos, por la vida que llevamos, entonces no es justo que en esta encarnación suframos por lo que hicimos atrás.

Cuando nacemos lo hacemos libres, puros como bebés, porque cada vida es una enseñanza más, es otra oportunidad que dice: "A ver si ahora sí valoras tu mundo y puedes ver las cosas que te rodean como debes verlas para que alcances la felicidad".

La reencarnación nos ayuda a saber que si nacimos tantas veces es porque nuestro espíritu no ha logrado su propósito, no ha tenido una realización plena y hasta que no logre hacerlo, nacerá de nuevo. Pero jamás un nacimiento tendrá relación con cuentas pendientes de otras vidas.

La reencarnación nos ayuda a saber que si nacimos tantas veces es porque nuestro espíritu no ha logrado su propósito, no ha tenido una realización plena

Cabe señalar que existe una excepción para lo del karma, cuando alguien comete un acto tan cruel como el asesinato en una vida y al tener otra nueva vuelve a caer en lo mismo, en ese caso el karma sí se arrastra de una vida a la otra.

Quien comente crímenes vuelve a nacer para llevar su vida por un buen camino, pero si el espíritu de esa persona no tiene la suficiente fuerza para evitar que caiga en cosas negativas, si perpetra otro asesinato, entonces tropieza en un mismo error y atraerá todo el karma pasado.

Si desaprovecha esa nueva vida es como si hubiera hecho una fusión de la pasada con la actual, por protagonizar los mismos actos, y provoca que se convierta en una sola, por lo que tendrá que pagar por lo que hizo en su vida anterior y en la presente.

Así, debemos explorar cada segundo de nuestra vida y de saber que, no importa lo que hayamos sido en otras existencias, tenemos una nueva oportunidad para que nuestro espíritu sea plenamente tan bello y tan bueno como fue creado.

Además, todavía nos quedan muchos más lugares por explorar...

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